Cómo disfruto que me roben
Publicado el 16/04/2010El taxi en que iba se detuvo en un semáforo y un vendedor de libros pirateados aprovechó para acercarse. Imaginará usted mi cara cuando vi entre ellos a mi novela más reciente, a pesar de no tener más de una semana de haber salido a la venta. Igual, disimulé.
-El de la foto se parece a mí, ¿verdad?
El vendedor se sorprendió, pero terminó por sonreír con cinismo.
-No se moleste, maestro, le estamos haciendo propaganda.
A los minutos publiqué lo ocurrido en Facebook, y no tardaron las felicitaciones: debía verlo como señal de éxito. Es paradójico este país mío, donde uno debe sentirse agradecido porque es robado. Es verdad que me sentí bien y mal a la vez. Pero, ¿por qué no plantearme sentirme bien y bien? Analizo, entonces. Lo que me gustó de este encuentro no es que mi obra se haya pirateado: es que se esté ofreciendo en las calles a escala popular. ¿No puede hacerse eso, acaso, sin pasar por la informalidad? ¿No hay forma de que el Estado y nuestra industria editorial acuerde una estrategia de desactivación de mafias mientras se crean formatos de venta popular? El Perú ha empezado a dar pasos tímidos para formalizar sus actividades. El Metropolitano y el Tren Eléctrico avanzan a trompicones para arrebatarle algo de terreno al transporte informal. El gobierno y la opinión pública han puesto la mira en formalizar a los mineros ilegales. ¿No es hora ya de que también empiecen esfuerzos coordinados similares en favor de la cultura y la inventiva? Los países más adelantados son, curiosamente, los que más patentan y protegen los derechos de sus creadores. Las sociedades desarrolladas saben que la riqueza a largo plazo se sostiene en la creación de valor, no en la sacada de vuelta. Por eso, amigos, no me feliciten. Compadézcanme. Compadezcámonos todos. Celebrar que los pirateados “tienen más propaganda”, que los vendedores “por lo menos tienen trabajo”, que los más necesitados “así acceden a libros más baratos” es una forma de mirar el beneficio de corto plazo, en lugar de ver el país ordenado que deberíamos ser en el largo plazo.
-El de la foto se parece a mí, ¿verdad?
El vendedor se sorprendió, pero terminó por sonreír con cinismo.
-No se moleste, maestro, le estamos haciendo propaganda.
A los minutos publiqué lo ocurrido en Facebook, y no tardaron las felicitaciones: debía verlo como señal de éxito. Es paradójico este país mío, donde uno debe sentirse agradecido porque es robado. Es verdad que me sentí bien y mal a la vez. Pero, ¿por qué no plantearme sentirme bien y bien? Analizo, entonces. Lo que me gustó de este encuentro no es que mi obra se haya pirateado: es que se esté ofreciendo en las calles a escala popular. ¿No puede hacerse eso, acaso, sin pasar por la informalidad? ¿No hay forma de que el Estado y nuestra industria editorial acuerde una estrategia de desactivación de mafias mientras se crean formatos de venta popular? El Perú ha empezado a dar pasos tímidos para formalizar sus actividades. El Metropolitano y el Tren Eléctrico avanzan a trompicones para arrebatarle algo de terreno al transporte informal. El gobierno y la opinión pública han puesto la mira en formalizar a los mineros ilegales. ¿No es hora ya de que también empiecen esfuerzos coordinados similares en favor de la cultura y la inventiva? Los países más adelantados son, curiosamente, los que más patentan y protegen los derechos de sus creadores. Las sociedades desarrolladas saben que la riqueza a largo plazo se sostiene en la creación de valor, no en la sacada de vuelta. Por eso, amigos, no me feliciten. Compadézcanme. Compadezcámonos todos. Celebrar que los pirateados “tienen más propaganda”, que los vendedores “por lo menos tienen trabajo”, que los más necesitados “así acceden a libros más baratos” es una forma de mirar el beneficio de corto plazo, en lugar de ver el país ordenado que deberíamos ser en el largo plazo.

gr dice:
Guido Valdivia, quien fuera Viceministro de vivienda, complementa: “Los casos que mencionas son paradójicos, pero mucho más dramáticos lo son cuando las personas asientan sus viviendas en lugares en donde con seguridad pasará un huayco (Ambo, por ejemplo) o un sismo terminará destruyéndola, en ambos casos con un riesgo inminente contra su propia vida y las de sus hijos, como en Loma de Corvina, por ejemplo.
Ciertamente, el Estado puede hacer mucho. Por lo pronto evitando que en nuestro país sea más sencillo pedir perdón que pedir permiso. Y luego priorizando inversiones. Pero todos podemos promover una cultura de la formalidad. Quizá empezando por difundir las desventajas de la piratería (Una imagen terrible: se muere Jesús Vásquez y en su velorio aparecen vendedores informales reciclando sus discos pirateados… ¡hasta después de muerta le regatean regalías! Sin embargo, hay algunos casos significativos que muestran una intención de cambio: ¿Te has dado cuenta que hasta en los mercados de barrio podemos encontrar comidas gourmet y cocineros uniformados y, por supuesto, comida rica y barata? ¿Por qué ocurre esto? Una hipótesis es que la gente necesita modelos y si los líderes de opinión sintonizan con esta vocación de mejora, se empieza a replicar las “buenas prácticas”. En esto, la comunicación masiva tiene un rol de primer orden.
16/04/2010, 11:31Gonz dice:
La ruta para salir de este círculo vicioso es sin duda, Gus, la que bien planteas. Mientras el Estado y la Ley se hagan de la vista gorda ante este tema, el círculo y el vicio seguirá dando beneficios a dos de las variables que juegan aquí: los vendedores ambulantes y por supuesto, los compradores de obras pirateadas. La tercera pata del trípode es la única que se ve perjudicada: el autor. Como bien dices, buscarle beneficios a una situación que rompe la cadena económica de un producto es ingenuo y hasta ignorante. Con mínimas nociones de economía se puede uno dar cuenta que mientras el mercado peruano sea, como en el caso de la industria discográfica, 99% pirata, el comprar una obra pirata lo único que trae consigo es que la inversión hecha por los autores y editores, no regrese, y a su vez esta pérdida haga que no haya cómo reinvertir el capital en editar más ejemplares de la obra, y peor aún, en otras nuevas obras, lo que mata la industria y peor aún la escena cultural.
16/04/2010, 10:07En la industria discográfica los sellos independientes y las bandas se organizaron, ejercieron presión en las fábricas de discos y lograron rebajar costos de producción y rebajar precios de venta al público en un 50%; se logró reincentivar al público a comprar originales a precios casi de pirata, la industria recobró su nivel en los siguientes 5 años pero la piratería supo como encontrar nuevos nichos y hundirla de nuevo: inventando obras que los autores no habían lanzado, reciclando su material, poniendo “bonus” de versiones en vivo, vendiendo en un solo disco toda la discografía de un artista. Mientras tanto, la Ley y el Estado, ausente por completo, fuera de aparecer en los medios destruyendo mercadería pirata incautada que al día siguiente estaba de vuelta en las galerías que abundan en la ciudad. ¿Sentenciados por este delito? ninguno. El resultado ha sido que los sellos discográficos no editen jamás discos como antes, que las bandas regalen sus obras con descargas gratuitas por internet y que la calidad de las grabaciones disminuya; ciertamente un resultado obvio. Nadie va a invertir en algo que su propio público no va a apreciar.
A este paso, ¿se descargarán los libros completos pirateados por internet?
gr dice:
Hola Gonz, qué ilustrador es que un rockero y productor musical se haga entender con una mirada de economista. Gracias por esa visión adicional, los lectores de este blog te lo van a agradecer.
16/04/2010, 9:58Juan dice:
Gustavo, disculpame porque un dia hice que me autografiaras un libro pirata tuyo ^_^
16/04/2010, 13:52gr dice:
Juan, no te preocupes. Pero el siguiente ya no te lo perdono! Un abrazo.
16/04/2010, 12:21JAIME PEDREROS BALTA dice:
Hace algunos años encontraba absurdo el hecho de asistir a un concierto de algún músico famoso. Me decía: me gusta más escuchar las canciones en su versión original, no entendía porque los cantantes cambian las notas y las versiones cuando están “en vivo” Posteriormente comprendí que los cantantes ofrecen conciertos con “novedades”, justamente para darle MÁS VALOR a su trabajo, a sus interpretaciones…UN VALOR QUE TRASCIENDE A LA PROPIA MÚSICA Y A LA LETRA QUE SE PUEDE ESCUCHAR EN UN DISCO QUE, INEVITABLEMENTE TERMINARÁ SIENDO PIRATEADO EN ESTA QUERIDA LIMA. En el ámbito profesional alguna vez he sentido temor al imaginar que mis contenidos pudieran ser pirateados a través de las famosas fotocopias, hasta me hicieron entender que el valor de la creación YA NO está en la reproducción sino en la experimentación. Ahora trato de convertir mis contenidos y mis clases en “experiencias únicas” que trascienden la lectura por que se basan en mis vivencias y en mi estilo y eso me permite ser único.
16/04/2010, 20:05Mi querido Gustavo, tu creatividad y tu talento son mucho más grandes que tu solicitud de lamento. He sido testigo de experiencias con un valor único gracias a tu creatividad y siempre vinculadas a tu talento comunicacional y literario. Y como me dicen mis alumnos: Profe, estar con 7 mujeres en Madrid debe ser una experiencia cargada de tanto valor creativo, que los “propagandistas” de ESTA QUERIDA LIMA no podrán piratear así lo quieran.
Ahora sólo espero una dedicatoria….resultado de esa síntesis maravillosa que le da valor a cada una de tus creaciones, para que la experiencia de leer un original sea realmente trascendente.
Claudia dice:
Holaaa!!! Me encantooo tu último libro!! ¿Por casualidad no te atiendes en la Clinica El Golf? Quiero que me lo firmes, así, a lo “piurano”, jajajaja…
16/04/2010, 13:08gr dice:
Hola Claudia, ¡muchas gracias! He ido una vez a esa clínica, pero no sé cuándo regresaré. (Por mi bien, espero que en mucho tiempo, nadie quiere dolencias). Puedes dejar tu libro en Cmdte. Espinar 844, yo lo firmaré allí.
16/04/2010, 12:47Anónimo dice:
Así me sentí yo cuando leí el primer cuento de “13 mentiras cortas”.
16/04/2010, 14:22gr dice:
Buenísimo el comentario. Un abrazo.
16/04/2010, 16:54Oscar Yaya Zúñiga dice:
Padrino, (Promoción de la San Martín de Comunicaciones 2009), algunos mencionan la frase, “piratea y difunde”, esas personas a lo mejor nunca han pasado por el la ardua labor de elaborar un platillo coherente de palabras y no un tacu tacu por así decirlo. Sin embargo, hay que buscar nuevas formas de aprovechar eso como publicidad, como lo dijo el vendedor pirata, por ejemplo en el Perú los discos piratas son algo común, es más, me sorprendo al ver gente con discos originales, lo que hacen ellos es difundirse con esos discos, hacerse conocidos, pegajosos y explotar los conciertos, donde nadie los puede piratear y es ahí donde hacen la plata. Me parece que por ese camino deberían pensar en moverse los escritores, porque en este país falta mucho para que se respeten los derechos de autor.
16/04/2010, 11:17Saludos.
gr dice:
Oscar, gracias por escribir. Por supuesto, los músicos pueden cobrar dinero luego en los conciertos. ¿Pero tú pagarías por entrar al conversatorio sobre un libro? ¿Lo haría la gente?
16/04/2010, 19:15