Pilotos en la avenida Abancay
Publicado el 07/08/2009Hace tiempo conocí a un hombre desagradable, que hacía sentir como bruto a su hijo.
El pobre niño estaba condenado a tener una imagen disminuida de sí mismo, y lo peor era que estaba tan acostumbrado a ese trato, que se refugiaba en él para excusarse de su falta de esfuerzo. Algo así como “no me exijas nada, soy bestia”.
Y se trancaba en esa idea.
Me pregunto qué habría sido de él si el padre que le tocó en suerte le hubiera exigido más, pero poniéndole la vara más alta en lugar de bajársela.
Durante el último paro que hicieron los transportistas, un oficial de la Policía Nacional me comentaba que, en el caso de los choferes profesionales, el tema de la proporción de alcohol en la sangre tendría que ser draconiano. Cero por ciento, o a pagarlo caro. Me sonaba razonable. Sin embargo, él me decía que los choferes que escuchaban esta moción, ponían resistencias: “No pes, jefe… ¿y ese vasito de cerveza a la hora del almuerzo?”. A todo chofer, entonces, le diría: si usted estuviera a punto de abordar un avión, ni se le ocurriría pensar que el piloto de la nave va a ocupar su asiento con algo de licor en la sangre. Lo imaginaría sereno, seguro de sí mismo, concentrado. Lo visualizaría con horas certificadas de vuelo y al día con los últimos exámenes físicos, psicológicos y técnicos. ¿Trago? Ni una chela, mi estimado. Entonces, ¿cómo es posible que usted y los peruanos le pidamos esas condiciones inmaculadas a un piloto de avión, y no se las exijamos a los miles de pilotos de tierra que vuelan a nuestro costado? En aras de una exigencia que a su vez les eleve la moral, quizá sea bueno dirigirse a los actuales conductores de taxis y combis de esa forma: como pilotos de tierra. Con este enfoque, la dimensión cambia. La mayoría de microbuseros ha hecho tantas barbaridades, que la sociedad los vilipendia. Y también es al revés: la sociedad les ha creado esa imagen despreciable, y lo natural es que los choferes actúen de acuerdo a ella, en un círculo vicioso parecido al del padre con su hijo. Exigir un cambio de conducta sin cambiar la estrategia, o sin dar ningún incentivo para mejorar la autoestima, es una locura. Ayer leí una crónica de Julio Villanueva Chang, y me quedó clara una cosa: Si Ferrán Adriá es considerado el mejor cocinero del mundo, no es porque él se compare con los grandes chefs del mundo. Él se compara con los grandes artistas del mundo.
He ahí un ingrediente válido en esta cocina tan desordenada que llamamos tránsito peruano.

Katherina dice:
Hola Gustavo,
07/08/2009, 18:35Estoy de acuerdo, algo debe cambiar, ¿cómo empezamos? Qué difícil… ¿Qué tal siendo empáticos? ¿Cómo será competir contra otros 30 conductores para conseguir un pasajero que me deja como margen 0.10 céntimos de sol? ¿Cómo será saber que tengo como único medio de trabajo una carcocha que se cae a pedazos y que no podría comprar una nueva ni en mil años? ¿Qué se sentirá al saber que tengo que pagar una cuota diaria a la empresa, sólo para que me deje usar la ruta? Y el cansancio que dará pensar que esa ruta larguísima la tengo que hacer en “3 vueltas” ó 15 horas para llegar a mi casa con 20 soles.
Me pasa lo mismo con los taxistas, cuando me dan cólera porque “metieron” el carro, pienso: ¿No será horrible dar vueltas y vueltas sin nadie que se suba? ¡Qué pena me dan sus caras de desesperanza cuando manejan despacito y están sin pasajeros! ¿Y cómo será sentirse marginado cuando los BMWs los miran por encima del hombro cuando pasan al lado?
Tienes razón, nos pilotean, estamos en sus manos, trabajemos juntos en lograr un cambio, ¡son personas que luchan tanto o más que nosotros!
Roger dice:
Hola Gustavo,
07/08/2009, 20:57La verdad, luego de leer el artículo me quedé pensativo… ¿y si lo aplicamos a todas las actividades que realizamos junto a otras personas? ¿Te imaginas el cambio que resulta de ver y actuar en nuestra vida de una manera positiva con todos y con nosotros mismos? ¿En que parte de nuestro aprendizaje nacional, olvidamos ser positivos? Lectura que nos deja reflexionando siempre es buena.
Un fuerte abrazo, y a poner en práctica el positivismo.
Telmo dice:
Excelente idea. Pero después, ¿como haríamos para desaparecer cierta predisposición de los pasajeros para pelearse de cualquier cosa, siempre, con el cobrador?
07/08/2009, 1:15Carlos Dulanto dice:
Querido amigo, lo que propones es genial. En psicología llamamos Profecías auto-cumplidoras a los mandamientos negativos creados por la repetición constante, que generan nuestros los demonios mentales, y con ellos, nuestros más profundos temores y pensamientos equívocos.
Darle la vuelta de manera positiva no es fácil pero si posible. Generar profecías auto-cumplidoras positivas ayudaría a formar una sociedad mucho mas equilibrada, una sociedad que no tergiverse la realidad y sobre todo construya una inteligencia emocional sólida a los Peruanos.
La ley del vivo, o la típica frase “si no te pones mosca te mueres por cojudo”, son algunos ejemplos de nuestros bien conocidos chóferes de combi. Que gracias a una cultura del desprecio, por parte de todos nosotros, se han ido formando como psicópatas de las pistas, que por cincuenta céntimos son capaces de venderte el cielo para tirarte luego en cualquier esquina antes de haber detenido el carro.
Pasar de un psicópata de las pistas a un piloto de tierra requiere que como ciudadanos también evaluemos nuestras propias profecías. Profecías que nos convierten en limeños con ascendencia europea, cuando somos simplemente Peruanos.
Ojala que nos pongamos la camiseta, y así no se entienda que ser un piloto de tierra es simplemente poner un alerón más grande en una combi.
un súper abrazo Gustavo y felicidades por “AMPAY MUJER” otro gol de media cancha.
07/08/2009, 8:58gr dice:
Estimado Telmo, el tránsito es la metáfora más a la mano de nuestra sociedad, junto con el fútbol. Por algo será. Es un ovillo con muchas puntas de hilo que debemos jalar, unas con autoridad y otras con humanidad. ¡Eso es lo que lo hace difícil de solucionar! Un abrazo.
07/08/2009, 9:50gr dice:
Querido Roger, tú estudiaste conmigo, y sabes que a nosotros no necesariamente nos enseñaron con refuerzos positivos. Si eso nos pasó a nosotros, dos tipos de clase media de un colegio privado, imagínate lo que debe ocurrir a nivel más amplio, incluyendo los hogares. Gracias por el comentario. ¡Gracias por pensar que se puede cambiar eso, desde el entorno propio de cada uno!
07/08/2009, 9:53gr dice:
Katherina, ponerse en el lugar del otro es el primer paso para buscar una solución. Parece que tú lo haces ya, ¿lo harán nuestras autoridades?
07/08/2009, 9:58Una mezcla de autoridad firme con gestión humana es lo que necesita nuestro tráfico, esa gran metáfora nacional. Gracias por comentar.
Cesar Garnica dice:
Ummm, el respeto a la vida es uno de los derechos fundamentales de cada individuo.
07/08/2009, 12:03Muy cierto lo dicho y escrito. Lamentablemente pasaran muchos años y muchos accidentes para que alguien reaccione. Exitos.
Allan dice:
Gustavo: En Lima da lo mismo ser chofer que peatón. Ambos están expuestos a matarse entre sí. Choferes borrachos, ineptos, abusivos y correlones. Peatones sabidos que hacen todo lo que no se debe: cruzar por medio de la pista, no usar los puentes peatonales, parar la combi en la puerta de su casa y ocho millones de etcéteras. Ahora, con una policia corrupta, y una ciudadanía que también corrompe, arreglar el problema del tránsito, se torna más difícil que llegar a un mundial de fútbol. Mientras, a manejar con mucho cuidado y a caminar de la misma forma. Un abrazo.
07/08/2009, 14:53Héctor Mendoza dice:
Soy Bachiller de la especialidad de Arquitectura, y les puedo contar que los problemas con el tránsito en esta linda vía comenzaron antes de 1940, cuando la avenida no existía y era tan solo una calle de 9 a 11 metros de sección. Tras muchos proyectos presentados se determinó su ensanche en la decada de 1940. A pesar de que hoy mide 37 metros de ancho los problemas de tránsito de esta avenida no se han solucionado, y más bien se han incrementado. La avenida Abancay, podría decirse, es un ícono, una especie de Jirón de la Unión cholo, jeje, bueno, bye, saludos.
07/08/2009, 21:53